Los huesos son estructuras vivas que necesitan el mineral de calcio para desarrollar y mantenerse fuertes. La mayoría del calcio en nuestros cuerpos -- 99% -- se encuentra en los huesos. Sin suficiente calcio, los huesos se tornan frágiles y se quiebran fácilmente con muy poca presión.

Debido a que muchos niños y adolescentes no están consumiendo la cantidad suficiente de calcio que necesitan, el número de huesos rotos y fracturados continúa aumentando en el país. Otros efectos de poco calcio en el cuerpo, como la osteoporosis, no se manifiestan hasta que somos adultos, pero esos problemas comienzan cuando no se obtiene suficiente cantidad de calcio de niños y adolescentes.

El comer y beber muchos alimentos con calcio durante la niñez puede ayudar al "banco de huesos" del niño a almacenar calcio para más tarde en su vida. Como adultos, ese calcio almacenado ayuda a los huesos a mantenerse fuertes. Si nuestros cuerpos están constatemente eliminando más calcio que reemplazandolo, los huesos se debilitan y existe una mayor probabilidad de quebrarse. Al ingerir la cantidad recomendada de calcio, se ayuda a que los huesos se mantengan fuertes.

El calcio también mantiene nuestros dientes y encías saludables a lo largo de nuestras vidas porque es lo que ayuda a que los dientes de leche y los de adultos se desarrollen debidamente y se mantengan fuertes para resistir las caries dentales. El calcio es también importante para prevenir enfermedades de las encías.

Fuente: Instituto Nacional de Salud

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 23 de agosto de 2010


La neuróloga catalana Àngels Treserras defendió ayer en una conferencia pronunciada en Can Ventosa, organizada por la Obra Social de la Caixa, la necesidad de una adecuada nutrición como sistema para gozar de una buena salud cerebral y evitar enfermedades a partir de la edad de la jubilación.

Treserras destacó la importancia de las proteínas (carnes y pescados) para activar las sustancias que hacen funcionar adecuadamente las neuronas desde el punto de vista químico.

En cuanto a los hidratos de carbono (pan, azúcares, arroz o pastas), la neuróloga señaló que facilitan un buen funcionamiento del páncreas, pues ayudan a liberar la insulina en proporciones adecuadas, al igual que sucede con frutas como la cereza o las naranjas.

En cuanto a las grasas, admitió que «tienen mala fama», pero distiguió entre las saturadas –nocivas– y las insaturadas –beneficiosas–, pues éstas últimas contienen aminoácidos que ayudan a controlar los niveles de colesterol y mantienen limpias y flexibles las arterias, previniendo así las subidas de tensión.

El aceite de oliva, los pescados azules o las aceitunas contienen estos elementos, que fundamentalmente son el Omega 3 y el Omega 6.En cuanto a las grasas saturadas, son las que se inyectan a algunos alimentos comerciales para que duren más tiempo. Se tratan con hidrógeno y es conveniente evitarlas, destacó la especialista.Treserras señaló que la pérdida de neuronas se produce según avanza la edad, pero esta pérdida es mayor «si no comemos bien».En este mismo acto, La Caixa entregó a más de 200 jubilados sus diplomas de asistencia a un curso de informática.



diarioibiza.com

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 23 de septiembre de 2009


Un mayor consumo de agua puede disminuir el riesgo de padecer sobrepeso en los niños y adolescentes, según expertos en Nutrición y Pediatría que han participado en la presentación del libro 'El agua mineral en la infancia', elaborado por el Instituto de Investigación Agua y Salud, en colaboración con la Asociación Española de Pediatría.

El pediatra de la Unidad de Nutrición del Hospital La Fe de Valencia, el doctor Isidro Vitoria Miñana, destacó que "el agua y la leche han de seguir siendo las bebidas habituales en la infancia, mientras que las bebidas calóricas sólo han de ser de consumo ocasional", y señaló que para evitar la epidemia de la obesidad el niño ha de comer con agua en las comidas, y no con otro tipo de bebidas.

En concreto, subrayó que, según los resultados de estudios realizados en países como Australia, México o Canadá, el agua es la primera herramienta contra la obesidad, ya que puede ayudar a reducir en más del 30 por ciento el riesgo de padecer esta enfermedad. Además, otros trabajos demuestran que la disponibilidad de "latas" en los colegios no son un beneficio para la prevención de la obesidad, y señalan que en vez de esas bebidas podía haber agua mineral natural.

Por otro lado, los especialistas reunidos hoy destacaron la ventaja del agua mineral en la preparación de biberones y papillas porque no precisa llevarla a ebullición, a diferencia del agua del grifo, que ha de ser hervida al menos un minuto para estar seguros de que está libre de parásitos. "Cuando se hierve excesivamente el agua del grifo se acaban concentrando determinados componentes como el sodio o los nitratos, según de qué parte de España estemos hablando", añadió el doctor Vitoria.

Asimismo, este experto en Pediatría destacó que la composición constante, es decir, la capacidad en el tiempo de que permanezcan en composición constante las aguas minerales naturales, permite elegir qué determinada agua, y en función de las necesidades nutricionales del niño se podrá elegir, según el calcio o sodio que se necesite en cada momento.

INFORMACIÓN CONFUSA

El presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), Jesús Román Martínez, señaló que en los medios de comunicación todo el mundo habla de nutrición, pero nunca se habla de hidratación. "Nos encontramos en una época un poco confusa, y en los medios de comunicación se mezclan razonamientos o ideas razonables, con otras cosas que no tienen ni pies ni cabeza", lamentó.

"A la gente no se le habla de lo que tiene que beber, de lo que es lo saludable, y además hay una abundancia de nuevos productos y bebidas en el mercado, que parecen adecuadas en todo momento, especialmente en la infancia", alertó añadiendo que los padres y educadores han de tener una referencia técnica pero sencilla donde puedan informarse acerca de lo que necesita beber un niño o adolescente.

En este sentido, y según se recoge en la guía sobre el agua mineral y la infancia, los expertos destacaron que los niños deben beber una media de 1,8 litros de agua hasta los 8 años y, a partir de los 9, esta cantidad sube hasta los 2,5 litros en los niños y hasta los 2,2 en las niñas.

Por su parte, el profesor titular de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Maraver, explicó que el agua mineral natural es constante en la composición, tiene una pureza de origen, y se envasa en el origen sin ningún tipo de manipulación ni química ni microbiológica, y es una garantía, a diferencia del agua de la red.

"Nunca se tiene la certeza de que el agua de la red sea siempre la misma, porque está sometida a inclemencias del tiempo, a que provenga de una desaladora, por ejemplo, y siempre está tratada, incluso la legislación permite 888 productos diferentes", añadió.

europapress

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 16 de septiembre de 2009


Las personas a las que se les extirparon pólipos en el colon pueden reducir el riesgo de desarrollar nuevos crecimientos si cumplen estrictamente una dieta reducida en grasa y rica en fibras, frutas y verduras.

Así lo revela una revisión de datos de más de 1.000 adultos, que habían participado en el estudio llamado The Polyp Prevention Trial, que evaluó los efectos de una dieta reducida en grasa y rica en fibras sobre la recurrencia de pólipos de colon, que son crecimientos benignos que elevan el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.

Tras cuatro años de estudio, los investigadores no hallaron diferencias en la tasa de recurrencia de pólipos entre el grupo tratado con una intervención alimentaria y la cohorte de control.

Con todo, la cantidad de objetivos alimentarios que cumplió el grupo tratado mediante la alimentación varió enormemente, lo que explicaría la falta de efectos observados.

Para investigar esa teoría, el equipo de Leah B. Sansbury, del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, Maryland, revisó los datos y evaluó cuánto adherían los participantes a la dieta reducida en grasa y rica en fibras.

En American Journal of Epidemiology, el equipo indica que el 30 por ciento de los 821 participantes tratados con la dieta no la cumplieron adecuadamente, el 45 por ciento lo hizo relativamente y el 26 por ciento, estrictamente.

Este último grupo dijo que había cumplido o superado todos los objetivos alimentarios en los cuatro controles médicos anuales.

El equipo descubrió que ese grupo tuvo un 30 por ciento menos probabilidad de desarrollar un nuevo pólipo, a diferencia de la cohorte de control, y casi un 50 por ciento menos posibilidad de desarrollar más de un pólipo recurrente.

Los resultados respaldan la recomendación de elegir una alimentación reducida en grasa y rica en fibras para proteger la salud intestinal y general.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 1 de septiembre del 2009Reuters Health

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 9 de septiembre de 2009


La prevalencia de la obesidad infantil está causando graves daños en la salud, dice un estudio.

El aumento en la obesidad infantil en el mundo ya ha alcanzado niveles alarmantes, incluso en los países en desarrollo.

Y según una nueva investigación este incremento no sólo está teniendo consecuencias enormes en diabetes y trastornos ortopédicos en los niños, sino está causando también daños en las arterias similares a los que se ven en los adultos.

Se calcula que actualmente hay más de 1.000 millones de personas obesas y con sobrepeso en el mundo, y 22 millones de éstas son menores de cinco años.

Según el estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra en Barcelona, España, hasta 50% de esos niños podrían estar sufriendo ateroesclerosis -la acumulación de placas de grasa en las arterias.

Se sabe que una de las principales causas del aumento en el sobrepeso y la obesidad infantil es el alto consumo de grasas y calorías, aunado a una reducción en los niveles de actividad física.

Hasta ahora, el sobrepeso y obesidad en los niños ha estado asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares como diabetes, hipertensión y altos niveles de colesterol, trastornos que juntos contribuyen al llamado "síndrome metabolico".

Pero en el nuevo estudio los científicos de la Universidad de Leipzig, Alemania, encontraron que hasta 50% de los niños obesos podrían también tener daños en las arterias similares a la ateroesclerosis que se ve en los adultos.

Disfunción arterial

La función normal de las arterias depende del equilibrio entre los factores de relajación y contracción que produce el endotelio, el recubrimiento interno de los vasos sanguíneos.

Pero este equilibrio -que permite el intercambio de nutrientes y desechos- se ve alterado cuando existen otras enfermedades como diabetes o hipertensión.

Y el mal funcionamiento del endotelio puede conducir a la formación de depósitos de grasa en las arterias, la ateroesclerosis.

Los expertos de la Universidad de Leipzig querían investigar si la obesidad infantil está asociada al mal funcionamiento del endotelio y por lo tanto a los riesgos de sufrir las primeras etapas de ateroesclerosis.

Los investigadores estudiaron a 80 niños obesos y con sobrepeso de una edad promedio de 12 años y a 60 niños de peso normal.

Les tomaron muestras de sangre para determinar sus niveles de colesterol y llevaron a cabo una prueba de "tolerancia de glucosa" para medir sus niveles de glucosa en la sangre tras el consumo de azúcar, una prueba que detecta alteraciones de diabetes.

Posteriormente llevaron a cabo mediciones no invasivas de la capacidad de relajación del endotelio en el antebrazo.

Glucosa y colesterol

Los investigadores descubrieron que en promedio los niños obesos y con sobrepeso padecían síntomas de "prediabetes", con niveles de glucosa más altos que lo normal pero que todavía no alcanzan niveles diabéticos.

Además, tenían una alta concentración de colesterol LDL (colesterol malo) y su colesterol "bueno" o HDL era mucho más baja que la de los niños de peso normal.

"Descubrimos que casi todos los componentes del síndrome metábolico eran evidentes en la población de niños obesos", dicen los autores.

"Pero el resultado más importante de nuestro estudio fue que la función del endotelio en las arterias del antebrazo mostraba las mismas deficiencias que se ven en adultos con insuficiencia cardíaca crónica".

"¡Y esto en niños obesos de 12 años! Encontramos una clara relación entre el grado de obesidad y las deficiencias de la función endotelial: entre más alto el peso corporal, peor la función de la arteria", expresan los científicos.

Según ellos, no es de sorprender que estas "alteraciones desastrosas" en las arterias de los niños obesos resulten en ateroesclerosis que a su vez está conduciendo a infartos al miocardio y derrames cerebrales en adultos cada vez más jóvenes.

"Por eso -afirman los investigadores- es urgente comenzar las estrategias de prevención de obesidad en los primeros años de la niñez para revertir las actuales tendencias".

"Estas estrategias deben incluir, los factores medioambientales, la actividad física y la dieta y deben iniciarse en el hogar y en las instituciones preescolares, escuelas y guarderías para poder influir en toda la población infantil".

La Organización Mundial de la Salud calcula que para el año 2015 habrá en el mundo 2.300 millones de adultos con sobrepeso y obesidad.

Fuente: BBC Ciencia

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on martes, 1 de septiembre de 2009


La obesidad se ha convertido, en los países del Primer Mundo, en la gran epidemia de este siglo. Pero sigue siendo una gran desconocida para los investigadores. ¿Cuáles son sus causas? ¿Por qué hay personas que tienen más tendencia a engordar que otras? Algunas investigaciones realizadas hasta ahora descubren una nueva hipótesis: que se trate de una enfermedad infecciosa, causada por bacterias.

Un estudio realizado en Boston (EEUU) puede arrojar algo de luz sobre esta cuestión. Según se recoge en la revista 'Journal of Dental Research' (JDR), se ha comprobado que las mujeres obesas tienen una bacteria en la boca que las que están en su peso no poseen. El trabajo se realizó con 313 mujeres con una masa corporal de entre 27 y 32 (el índice normal se sitúa entre los 20 y 25) y analizando los resultados de sus muestras de saliva surgió la pregunta: ¿qué posibilidad hay de que el aumento de peso esté directamente relacionado con la flora de la mucosa oral?

Los niveles de diversas bacterias eran diferentes entre las mujeres con sobrepeso y las saludables, pero una en concreto, la 'Selenomonas noxia', aparecía en la saliva de un 98'4% de las obesas, una cifra muy elevada que los expertos creen que se debe tener en cuenta.

Las bacterias, sospechosas habituales

Esta bacteria es una de las causantes de la periodontitis, tanto en niños como en adultos; y también se ha encontrado de manera considerable en mujeres que recientemente han dado a luz a niños prematuros y por debajo de su peso.

A pesar de ello, el trabajo resulta "interesante" para el doctor Felipe Casanueva, director ciéntífico del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberOBN), puesto que está relacionado con toda una serie de estudios que se han realizado investigando las causas de esta enfermedad. La gran mayoría de ellas se han realizado, hasta el momento, con ratones. Pero mantiene la cautela: "Se tiene que completar. Se han analizado pocas bacterias y en un reducido grupo de personas. Pero la obesidad nos atenaza de tal manera que cualquier pista hay que seguirla". Y este estudio desvela una más, de ahí su relevancia.

La investigación más reseñable descubrió que los ratones obesos tienen una flora microbiana intestinal diferente a la del resto. Los investigadores llegaron a la conclusión de que esta flora poseía la capacidad para cosechar calorías de la dieta. Además, al transferir la flora de ratones, tanto obesos como delgados, a los que se habían criado en un entorno estéril, la que provenía de los obesos favorecía un aumento significativamente mayor de grasa en los destinatarios.

Por tanto, que las bacterias tienen un papel fundamental en la obesidad parece algo cada vez más claro.

Una enfermedad de este siglo

"Si observamos el mapa de la obesidad, ésta se parece más a una infección que a una enfermedad", añade el director científico del CiberOBN, y es por ello que "se sospecha" que este trastorno puede tener que ver con "el microorganismo".

"La única explicación que tenemos actualmente", prosigue Casanueva "es el cambio que ha experimentado el mundo en tan sólo 50 años. Por primera vez, el hombre ya no pasa hambre ni gasta energía para conseguir alimentos". Así, al sedentarismo se le une un exceso de alimentación. La cuestión a resolver, según afirma, es ¿por qué el ser humano no para de comer cuando ha ingerido suficientes alimentos? "Nos faltan mecanismos que nos defiendan", puesto que es un problema reciente al que el organismo humano nunca se había tenido que enfrentar.

Los investigadores del estudio, liderados por J.M. Goodson, afirman que la relación entre la obesidad y las bacterias orales es mucho más compleja y variada, y que puede ser circunstancial. El doctor Casanueva, por su parte, se pregunta "¿la 'Selenomonas noxia' es una causa o una consecuencia?" De todos modos, este estudio es un paso más en el largo camino para desentrañar los misterios de una de las enfermedades más comunes pero, también, más desconocidas de nuestra sociedad.


fuente: elmundo.es

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 10 de agosto de 2009



Los excesos o deficiencias presentados durante los primeros años de vida pueden ocasionar secuelas que se manifiestan al comenzar a envejecer.

Sólo proporcionándoles a los niños los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo físico e intelectual y el correcto funcionamiento de su organismo, se le puede garantizar al adulto una vida saludable. El cuerpo humano es como un archivo y los excesos o deficiencias que experimentamos durante los primeros años de vida pueden tener secuelas en la adultez.

Durante los primeros meses de vida, el consumo de sustancias como la luteína -presente en las frutas, verduras, leche materna y fórmulas lácteas infantiles- adquiere una importancia vital en la formación del sistema ocular, ya que actúa como fotoprotector, neutralizando la acción de los radicales libres que ocasionan daño en la retina, especialmente de los niños a temprana edad.

Una vez sintetizado este carotenoide, se concentra en el cristalino y la mácula: regiones de la retina de máxima discriminación y agudeza visual. La doctora Mary Luz Sánchez, especialista en oftalmología pediátrica, comentó que la luteína es conocida como el nutriente protector de los ojos, debido a que evita el daño retiniano producido por factores externos.

En los recién nacidos, el cristalino es más trasparente y vulnerable que en los adultos. La acción de la luteína es fundamental para un desarrollo óptimo de la visión, evitando así futuras complicaciones. La especialista en oftalmología infantil explicó que, a largo plazo, el consumo de dicho nutriente ayuda a prevenir enfermedades como la catarata y la degeneración macular, patologías que se desarrollan en la adultez y son causadas por la fotoxidación de proteínas.

La doctora Sánchez, señaló que la lactancia materna proporciona altas cantidades de luteína y es el alimento ideal para los niños durante los primeros meses de vida. En casos muy puntuales en los que la madre no está en capacidad de amamantar, se puede alimentar al bebé con fórmulas lácteas infantiles, que emulen la leche de la madre y le proporcionen al pequeño una adecuada combinación de biofactores necesarios para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Protección fácil de obtener

• Los vegetales verdes son la principal fuente de luteína, especialmente la espinaca y brócoli, además de otros alimentos como el maíz y la yema de huevo.
• El consumo de entre 6 y 14 miligramos de luteína al día está asociado con una disminución de hasta un 50% de riesgo de degeneración macular relacionada a la edad y catarata; para alcanzar esta concentración es necesario consumir 5 raciones de vegetales al día.
• Además de su efecto fotoprotector de la vista, la luteína protege la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular.


fuente: analitica.com

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