Los primeros meses en la vida de un infante son vitales para lograr el máximo desarrollo cerebral. Por ello es importante tomar en cuenta ciertas pautas. De lo contrario, se perderá una valiosa e irrecuperable oportunidad.

Así lo sostuvo la Dra. Erika Sturmann, reconocida especialista en Neurología Pediátrica, quien insistió en la necesidad de abrir las “ventanas de oportunidad”, a una nutrición apropiada y a una estimulación adecuada durante los primeros cinco años de vida del niño, que es cuando se produce una “mayor velocidad en la maduración del cerebro”, pues aquí intervienen diversos micronutrientes, los cuales favorecen tal desarrollo.


En tal sentido explicó que “después del nacimiento se da un incremento importante en la formación de las estructuras de soporte, conexiones entre las células y, sobre todo en la formación de la mielina, que actúa como una funda alrededor de los nervios para mejorar la conductividad. Tal crecimiento –dijo- se realiza a gran velocidad en los dos primeros años de vida, algo menos hasta los cuatro y luego a un paso más gradual hasta alcanzar la edad adulta”


Agregó que “el peso del cerebro de un recién nacido a término es de aproximadamente un 20% del peso que tiene un cerebro adulto. A los 15 meses éste ya alcanzó el 65 %. Por ello, refirió, “los aportes necesarios para una maduración óptima los recibe el niño a través de los nutrientes y de la estimulación”.


La experta sostuvo asimismo que “un niño que ha sido alimentado correctamente desde pequeño, desarrollará el máximo de su potencial genético y obviamente, tendrá un mejor desempeño en el colegio que si no hubiera recibido los nutrientes apropiados.


Por ello sostuvo que la mejor forma de promover una nutrición específica que favorezca el desarrollo cerebral de niños y niñas es educando a aquellas personas que proveen de los alimentos a los niños. “La fase inicial de la vida de un niño es de gran importancia, por consiguiente, la responsabilidad de educar a los padres de lactantes y niños en edad pre-escolar recae en aquellas personas que los atienden a esa edad, es decir los pediatras, el personal de salud, las cuidadoras de las guarderías, de los wawa-wasi, etc”.


Indicó que cuando el niño es algo mayor y ha iniciado la etapa de escolaridad, la responsabilidad de educar a los padres debería recaer en los profesores de los Nidos y colegios además de los profesionales de salud y de la prensa (diarios, radios y TV).


La lactancia materna

Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad. Para la doctora Sturmann la leche materna de cada especie es la perfecta para su cría; así también, la del ser humano, pues contiene los ingredientes apropiados en la cantidad indicada para un desarrollo óptimo del cerebro.

Contrariamente a lo que muchos creen, la leche materna nunca pierde su valor nutricional y lo ideal es que el niño reciba leche de pecho en forma exclusiva hasta los 6 meses de edad, para luego -siendo la base de la alimentación- reciba también alimentos “sólidos”, sobre todo aquellos que contengan hierro. “La lactancia adicional puede continuar hasta el año pero si la madre lo desea o si la situación económica de la madre lo indica puede continuar hasta los dos años”, señaló.


Dijo que “el niño que no puede recibir leche materna, se debe beneficiar con un alimento enriquecido con ácidos grasos como el DHA y el ARA que hacen su alimentación más parecida a la leche materna.” sentenció.
En otras palabras, si bien la leche materna es el mejor alimento que se le puede dar a un recién nacido, para aquellas mujeres que no pueden amamantar o deciden no hacerlo, las leches infantiles fortificadas, que contienen DHA, ARA y COLINA son la mejor alternativa.


Los ácidos DHA (Ácido Docosahexaenoico) y ARA (Ácido Araquidónico), son muy importantes dentro de la nutrición. “Las investigaciones hasta el momento parecen indicar que ambos intervienen en forma importante en el desarrollo de la retina y de la agudeza visual. Los artículos publicados se refieren a ambos ácidos en conjunto, no diferencian el DHA del ARA en su efecto sobre la visión”, puntualizó.

Otro componente esencial presente en algunas leches infantiles es la Colina, vitamina que se sintetiza en el hígado y juega un papel importante en el metabolismo de las grasas y en la transmisión de impulsos nerviosos. Además, es importante para el funcionamiento cardiovascular y cerebral.

Fuente: RPP

Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 20 de octubre de 2008

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