La neuróloga catalana Àngels Treserras defendió ayer en una conferencia pronunciada en Can Ventosa, organizada por la Obra Social de la Caixa, la necesidad de una adecuada nutrición como sistema para gozar de una buena salud cerebral y evitar enfermedades a partir de la edad de la jubilación.

Treserras destacó la importancia de las proteínas (carnes y pescados) para activar las sustancias que hacen funcionar adecuadamente las neuronas desde el punto de vista químico.

En cuanto a los hidratos de carbono (pan, azúcares, arroz o pastas), la neuróloga señaló que facilitan un buen funcionamiento del páncreas, pues ayudan a liberar la insulina en proporciones adecuadas, al igual que sucede con frutas como la cereza o las naranjas.

En cuanto a las grasas, admitió que «tienen mala fama», pero distiguió entre las saturadas –nocivas– y las insaturadas –beneficiosas–, pues éstas últimas contienen aminoácidos que ayudan a controlar los niveles de colesterol y mantienen limpias y flexibles las arterias, previniendo así las subidas de tensión.

El aceite de oliva, los pescados azules o las aceitunas contienen estos elementos, que fundamentalmente son el Omega 3 y el Omega 6.En cuanto a las grasas saturadas, son las que se inyectan a algunos alimentos comerciales para que duren más tiempo. Se tratan con hidrógeno y es conveniente evitarlas, destacó la especialista.Treserras señaló que la pérdida de neuronas se produce según avanza la edad, pero esta pérdida es mayor «si no comemos bien».En este mismo acto, La Caixa entregó a más de 200 jubilados sus diplomas de asistencia a un curso de informática.



diarioibiza.com

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 23 de septiembre de 2009


Un mayor consumo de agua puede disminuir el riesgo de padecer sobrepeso en los niños y adolescentes, según expertos en Nutrición y Pediatría que han participado en la presentación del libro 'El agua mineral en la infancia', elaborado por el Instituto de Investigación Agua y Salud, en colaboración con la Asociación Española de Pediatría.

El pediatra de la Unidad de Nutrición del Hospital La Fe de Valencia, el doctor Isidro Vitoria Miñana, destacó que "el agua y la leche han de seguir siendo las bebidas habituales en la infancia, mientras que las bebidas calóricas sólo han de ser de consumo ocasional", y señaló que para evitar la epidemia de la obesidad el niño ha de comer con agua en las comidas, y no con otro tipo de bebidas.

En concreto, subrayó que, según los resultados de estudios realizados en países como Australia, México o Canadá, el agua es la primera herramienta contra la obesidad, ya que puede ayudar a reducir en más del 30 por ciento el riesgo de padecer esta enfermedad. Además, otros trabajos demuestran que la disponibilidad de "latas" en los colegios no son un beneficio para la prevención de la obesidad, y señalan que en vez de esas bebidas podía haber agua mineral natural.

Por otro lado, los especialistas reunidos hoy destacaron la ventaja del agua mineral en la preparación de biberones y papillas porque no precisa llevarla a ebullición, a diferencia del agua del grifo, que ha de ser hervida al menos un minuto para estar seguros de que está libre de parásitos. "Cuando se hierve excesivamente el agua del grifo se acaban concentrando determinados componentes como el sodio o los nitratos, según de qué parte de España estemos hablando", añadió el doctor Vitoria.

Asimismo, este experto en Pediatría destacó que la composición constante, es decir, la capacidad en el tiempo de que permanezcan en composición constante las aguas minerales naturales, permite elegir qué determinada agua, y en función de las necesidades nutricionales del niño se podrá elegir, según el calcio o sodio que se necesite en cada momento.

INFORMACIÓN CONFUSA

El presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), Jesús Román Martínez, señaló que en los medios de comunicación todo el mundo habla de nutrición, pero nunca se habla de hidratación. "Nos encontramos en una época un poco confusa, y en los medios de comunicación se mezclan razonamientos o ideas razonables, con otras cosas que no tienen ni pies ni cabeza", lamentó.

"A la gente no se le habla de lo que tiene que beber, de lo que es lo saludable, y además hay una abundancia de nuevos productos y bebidas en el mercado, que parecen adecuadas en todo momento, especialmente en la infancia", alertó añadiendo que los padres y educadores han de tener una referencia técnica pero sencilla donde puedan informarse acerca de lo que necesita beber un niño o adolescente.

En este sentido, y según se recoge en la guía sobre el agua mineral y la infancia, los expertos destacaron que los niños deben beber una media de 1,8 litros de agua hasta los 8 años y, a partir de los 9, esta cantidad sube hasta los 2,5 litros en los niños y hasta los 2,2 en las niñas.

Por su parte, el profesor titular de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Maraver, explicó que el agua mineral natural es constante en la composición, tiene una pureza de origen, y se envasa en el origen sin ningún tipo de manipulación ni química ni microbiológica, y es una garantía, a diferencia del agua de la red.

"Nunca se tiene la certeza de que el agua de la red sea siempre la misma, porque está sometida a inclemencias del tiempo, a que provenga de una desaladora, por ejemplo, y siempre está tratada, incluso la legislación permite 888 productos diferentes", añadió.

europapress

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 16 de septiembre de 2009


Las personas a las que se les extirparon pólipos en el colon pueden reducir el riesgo de desarrollar nuevos crecimientos si cumplen estrictamente una dieta reducida en grasa y rica en fibras, frutas y verduras.

Así lo revela una revisión de datos de más de 1.000 adultos, que habían participado en el estudio llamado The Polyp Prevention Trial, que evaluó los efectos de una dieta reducida en grasa y rica en fibras sobre la recurrencia de pólipos de colon, que son crecimientos benignos que elevan el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.

Tras cuatro años de estudio, los investigadores no hallaron diferencias en la tasa de recurrencia de pólipos entre el grupo tratado con una intervención alimentaria y la cohorte de control.

Con todo, la cantidad de objetivos alimentarios que cumplió el grupo tratado mediante la alimentación varió enormemente, lo que explicaría la falta de efectos observados.

Para investigar esa teoría, el equipo de Leah B. Sansbury, del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, Maryland, revisó los datos y evaluó cuánto adherían los participantes a la dieta reducida en grasa y rica en fibras.

En American Journal of Epidemiology, el equipo indica que el 30 por ciento de los 821 participantes tratados con la dieta no la cumplieron adecuadamente, el 45 por ciento lo hizo relativamente y el 26 por ciento, estrictamente.

Este último grupo dijo que había cumplido o superado todos los objetivos alimentarios en los cuatro controles médicos anuales.

El equipo descubrió que ese grupo tuvo un 30 por ciento menos probabilidad de desarrollar un nuevo pólipo, a diferencia de la cohorte de control, y casi un 50 por ciento menos posibilidad de desarrollar más de un pólipo recurrente.

Los resultados respaldan la recomendación de elegir una alimentación reducida en grasa y rica en fibras para proteger la salud intestinal y general.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 1 de septiembre del 2009Reuters Health

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 9 de septiembre de 2009


La prevalencia de la obesidad infantil está causando graves daños en la salud, dice un estudio.

El aumento en la obesidad infantil en el mundo ya ha alcanzado niveles alarmantes, incluso en los países en desarrollo.

Y según una nueva investigación este incremento no sólo está teniendo consecuencias enormes en diabetes y trastornos ortopédicos en los niños, sino está causando también daños en las arterias similares a los que se ven en los adultos.

Se calcula que actualmente hay más de 1.000 millones de personas obesas y con sobrepeso en el mundo, y 22 millones de éstas son menores de cinco años.

Según el estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra en Barcelona, España, hasta 50% de esos niños podrían estar sufriendo ateroesclerosis -la acumulación de placas de grasa en las arterias.

Se sabe que una de las principales causas del aumento en el sobrepeso y la obesidad infantil es el alto consumo de grasas y calorías, aunado a una reducción en los niveles de actividad física.

Hasta ahora, el sobrepeso y obesidad en los niños ha estado asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares como diabetes, hipertensión y altos niveles de colesterol, trastornos que juntos contribuyen al llamado "síndrome metabolico".

Pero en el nuevo estudio los científicos de la Universidad de Leipzig, Alemania, encontraron que hasta 50% de los niños obesos podrían también tener daños en las arterias similares a la ateroesclerosis que se ve en los adultos.

Disfunción arterial

La función normal de las arterias depende del equilibrio entre los factores de relajación y contracción que produce el endotelio, el recubrimiento interno de los vasos sanguíneos.

Pero este equilibrio -que permite el intercambio de nutrientes y desechos- se ve alterado cuando existen otras enfermedades como diabetes o hipertensión.

Y el mal funcionamiento del endotelio puede conducir a la formación de depósitos de grasa en las arterias, la ateroesclerosis.

Los expertos de la Universidad de Leipzig querían investigar si la obesidad infantil está asociada al mal funcionamiento del endotelio y por lo tanto a los riesgos de sufrir las primeras etapas de ateroesclerosis.

Los investigadores estudiaron a 80 niños obesos y con sobrepeso de una edad promedio de 12 años y a 60 niños de peso normal.

Les tomaron muestras de sangre para determinar sus niveles de colesterol y llevaron a cabo una prueba de "tolerancia de glucosa" para medir sus niveles de glucosa en la sangre tras el consumo de azúcar, una prueba que detecta alteraciones de diabetes.

Posteriormente llevaron a cabo mediciones no invasivas de la capacidad de relajación del endotelio en el antebrazo.

Glucosa y colesterol

Los investigadores descubrieron que en promedio los niños obesos y con sobrepeso padecían síntomas de "prediabetes", con niveles de glucosa más altos que lo normal pero que todavía no alcanzan niveles diabéticos.

Además, tenían una alta concentración de colesterol LDL (colesterol malo) y su colesterol "bueno" o HDL era mucho más baja que la de los niños de peso normal.

"Descubrimos que casi todos los componentes del síndrome metábolico eran evidentes en la población de niños obesos", dicen los autores.

"Pero el resultado más importante de nuestro estudio fue que la función del endotelio en las arterias del antebrazo mostraba las mismas deficiencias que se ven en adultos con insuficiencia cardíaca crónica".

"¡Y esto en niños obesos de 12 años! Encontramos una clara relación entre el grado de obesidad y las deficiencias de la función endotelial: entre más alto el peso corporal, peor la función de la arteria", expresan los científicos.

Según ellos, no es de sorprender que estas "alteraciones desastrosas" en las arterias de los niños obesos resulten en ateroesclerosis que a su vez está conduciendo a infartos al miocardio y derrames cerebrales en adultos cada vez más jóvenes.

"Por eso -afirman los investigadores- es urgente comenzar las estrategias de prevención de obesidad en los primeros años de la niñez para revertir las actuales tendencias".

"Estas estrategias deben incluir, los factores medioambientales, la actividad física y la dieta y deben iniciarse en el hogar y en las instituciones preescolares, escuelas y guarderías para poder influir en toda la población infantil".

La Organización Mundial de la Salud calcula que para el año 2015 habrá en el mundo 2.300 millones de adultos con sobrepeso y obesidad.

Fuente: BBC Ciencia

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on martes, 1 de septiembre de 2009


La obesidad se ha convertido, en los países del Primer Mundo, en la gran epidemia de este siglo. Pero sigue siendo una gran desconocida para los investigadores. ¿Cuáles son sus causas? ¿Por qué hay personas que tienen más tendencia a engordar que otras? Algunas investigaciones realizadas hasta ahora descubren una nueva hipótesis: que se trate de una enfermedad infecciosa, causada por bacterias.

Un estudio realizado en Boston (EEUU) puede arrojar algo de luz sobre esta cuestión. Según se recoge en la revista 'Journal of Dental Research' (JDR), se ha comprobado que las mujeres obesas tienen una bacteria en la boca que las que están en su peso no poseen. El trabajo se realizó con 313 mujeres con una masa corporal de entre 27 y 32 (el índice normal se sitúa entre los 20 y 25) y analizando los resultados de sus muestras de saliva surgió la pregunta: ¿qué posibilidad hay de que el aumento de peso esté directamente relacionado con la flora de la mucosa oral?

Los niveles de diversas bacterias eran diferentes entre las mujeres con sobrepeso y las saludables, pero una en concreto, la 'Selenomonas noxia', aparecía en la saliva de un 98'4% de las obesas, una cifra muy elevada que los expertos creen que se debe tener en cuenta.

Las bacterias, sospechosas habituales

Esta bacteria es una de las causantes de la periodontitis, tanto en niños como en adultos; y también se ha encontrado de manera considerable en mujeres que recientemente han dado a luz a niños prematuros y por debajo de su peso.

A pesar de ello, el trabajo resulta "interesante" para el doctor Felipe Casanueva, director ciéntífico del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberOBN), puesto que está relacionado con toda una serie de estudios que se han realizado investigando las causas de esta enfermedad. La gran mayoría de ellas se han realizado, hasta el momento, con ratones. Pero mantiene la cautela: "Se tiene que completar. Se han analizado pocas bacterias y en un reducido grupo de personas. Pero la obesidad nos atenaza de tal manera que cualquier pista hay que seguirla". Y este estudio desvela una más, de ahí su relevancia.

La investigación más reseñable descubrió que los ratones obesos tienen una flora microbiana intestinal diferente a la del resto. Los investigadores llegaron a la conclusión de que esta flora poseía la capacidad para cosechar calorías de la dieta. Además, al transferir la flora de ratones, tanto obesos como delgados, a los que se habían criado en un entorno estéril, la que provenía de los obesos favorecía un aumento significativamente mayor de grasa en los destinatarios.

Por tanto, que las bacterias tienen un papel fundamental en la obesidad parece algo cada vez más claro.

Una enfermedad de este siglo

"Si observamos el mapa de la obesidad, ésta se parece más a una infección que a una enfermedad", añade el director científico del CiberOBN, y es por ello que "se sospecha" que este trastorno puede tener que ver con "el microorganismo".

"La única explicación que tenemos actualmente", prosigue Casanueva "es el cambio que ha experimentado el mundo en tan sólo 50 años. Por primera vez, el hombre ya no pasa hambre ni gasta energía para conseguir alimentos". Así, al sedentarismo se le une un exceso de alimentación. La cuestión a resolver, según afirma, es ¿por qué el ser humano no para de comer cuando ha ingerido suficientes alimentos? "Nos faltan mecanismos que nos defiendan", puesto que es un problema reciente al que el organismo humano nunca se había tenido que enfrentar.

Los investigadores del estudio, liderados por J.M. Goodson, afirman que la relación entre la obesidad y las bacterias orales es mucho más compleja y variada, y que puede ser circunstancial. El doctor Casanueva, por su parte, se pregunta "¿la 'Selenomonas noxia' es una causa o una consecuencia?" De todos modos, este estudio es un paso más en el largo camino para desentrañar los misterios de una de las enfermedades más comunes pero, también, más desconocidas de nuestra sociedad.


fuente: elmundo.es

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 10 de agosto de 2009



Los excesos o deficiencias presentados durante los primeros años de vida pueden ocasionar secuelas que se manifiestan al comenzar a envejecer.

Sólo proporcionándoles a los niños los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo físico e intelectual y el correcto funcionamiento de su organismo, se le puede garantizar al adulto una vida saludable. El cuerpo humano es como un archivo y los excesos o deficiencias que experimentamos durante los primeros años de vida pueden tener secuelas en la adultez.

Durante los primeros meses de vida, el consumo de sustancias como la luteína -presente en las frutas, verduras, leche materna y fórmulas lácteas infantiles- adquiere una importancia vital en la formación del sistema ocular, ya que actúa como fotoprotector, neutralizando la acción de los radicales libres que ocasionan daño en la retina, especialmente de los niños a temprana edad.

Una vez sintetizado este carotenoide, se concentra en el cristalino y la mácula: regiones de la retina de máxima discriminación y agudeza visual. La doctora Mary Luz Sánchez, especialista en oftalmología pediátrica, comentó que la luteína es conocida como el nutriente protector de los ojos, debido a que evita el daño retiniano producido por factores externos.

En los recién nacidos, el cristalino es más trasparente y vulnerable que en los adultos. La acción de la luteína es fundamental para un desarrollo óptimo de la visión, evitando así futuras complicaciones. La especialista en oftalmología infantil explicó que, a largo plazo, el consumo de dicho nutriente ayuda a prevenir enfermedades como la catarata y la degeneración macular, patologías que se desarrollan en la adultez y son causadas por la fotoxidación de proteínas.

La doctora Sánchez, señaló que la lactancia materna proporciona altas cantidades de luteína y es el alimento ideal para los niños durante los primeros meses de vida. En casos muy puntuales en los que la madre no está en capacidad de amamantar, se puede alimentar al bebé con fórmulas lácteas infantiles, que emulen la leche de la madre y le proporcionen al pequeño una adecuada combinación de biofactores necesarios para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Protección fácil de obtener

• Los vegetales verdes son la principal fuente de luteína, especialmente la espinaca y brócoli, además de otros alimentos como el maíz y la yema de huevo.
• El consumo de entre 6 y 14 miligramos de luteína al día está asociado con una disminución de hasta un 50% de riesgo de degeneración macular relacionada a la edad y catarata; para alcanzar esta concentración es necesario consumir 5 raciones de vegetales al día.
• Además de su efecto fotoprotector de la vista, la luteína protege la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular.


fuente: analitica.com

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on


La diferencia es especialmente significativa en el caso de las alergias alimentarias, un 59% superior en niños y adolescentes obesos.

Los niños y adolescentes obesos son un 26% más propensos a tener algún tipo de alergia, especialmente a los alimentos, según muestran las conclusiones de un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental (NIEHS) de Estados Unidos y publicado en el último número de la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology (2009;23:1163-1169).

En realidad, tal y como reconocen los autores, el estudio no aclara si la obesidad causa las alergias, pero sugiere que controlar el exceso de peso en las personas jóvenes sería importante para disminuir las tasas de alergias infantiles y asma. En palabras del Dr. Darryl Zeldin, director clínico del NIEHS e investigador principal del trabajo, “hallamos una asociación positiva entre la obesidad y las alergias. La señal alérgica parece provenir fundamentalmente de las alergias a los alimentos. Y es que la tasa de alergia alimenticia fue un 59% mayor en los chicos obesos”.

Para el llevar a cabo el estudio, el equipo analizó los datos de 4.000 niños y jóvenes de 2 a 19 años, incluida información sobre alergias y asma. Los autores observaron una serie de factores, como los niveles totales de anticuerpos y alérgenos, el peso corporal y las respuestas a un cuestionario sobre diagnósticos de fiebre del heno, eccema y otras alergias. Los niños que tenían el índice de masa corporal (IMC) entre los de su edad fueron considerados obesos.

Por último, y por lo que respecta a los resultados, mostraron concretamente que los anticuerpos para alérgenos específicos eran superiores entre los niños que padecían sobrepeso u obesidad.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on viernes, 19 de junio de 2009


La desnutrición grave y la pérdida de peso influyen en al menos una de cada cinco muertes por cáncer en Estados Unidos, pero la alimentación es generalmente algo secundario para los pacientes hasta que se convierte en un verdadero problema.

Afortunadamente comienzan a verse cambios, desde los chefs gourmet que empiezan a trabajar en los hospitales hasta los dietistas de la Sociedad Estadounidense del Cáncer que tienen una línea telefónica.

Con el cáncer "hay que dar muchos más nutrientes en cada bocado", dijo el chef certificado Jack Shoop. El especialista solía trabajar en restaurantes, pero ahora está a cargo de la cocina en los Centros Estadounidenses de Tratamiento del Cáncer en Filadelfia.

Hacer que la comida sea apetitosa es un gran problema. Cuando los pacientes reciben el diagnóstico de cáncer, una cuarta parte pierde el apetito, y la mayoría de los tratamientos pueden tener efectos secundarios que empeoran el problema.

Otros malestares comunes son la náusea, vómito y diarrea, pero algunos tipos de cáncer también inhiben la absorción de nutrientes. Además de las alteraciones en el gusto, los enfermes pueden sufrir también lesiones bucales, la sequedad, dificultades para tragar y estreñimiento.

Casi la mitad de todos los enfermos de cáncer llegan a padecer un síndrome llamado caquexia, que se caracteriza por la pérdida de una gran cantidad de peso y desnutrición, por lo que no sólo pierden grasa sino músculos esenciales.

El cuerpo de una persona saludable se adapta cuando no recibe suficientes calorías y desacelera el metabolismo para conservar los nutrientes. Pero el cuerpo de un enfermo de cáncer no logra hacer este ajuste del metabolismo e incluso puede llegar a acelerarlo.

El Instituto Nacional de Cáncer estima que la caquexia es la causa principal de la muerte de al menos 20% de los enfermos de cáncer, aunque el cáncer avanzado podría llegar a terminar con sus vidas.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer recomienda a los pacientes que pidan la asesoría de un dietista justo cuando se presente el diagnóstico de cáncer. Aunque esta es una práctica común en los centros especializados en cáncer, donde los dietistas son parte del personal de base, no es algo normal en otras partes como lo muestran los estudios, que muestran a sólo un tercio de los pacientes con atención en el régimen alimenticio.

"Los pacientes que tienen una buena nutrición tienen menos estadías y más cortas en hospitales y pueden tolerar mejor el tratamiento", además de que tienen una mejor calidad de vida, dijo Colleen Doyle, jefa de nutrición en la sociedad que brinda asesoría en una línea telefónica disponible en Estados Unidos.

Los pacientes suelen buscar información en Internet en medio de la desesperación pero no pueden discernir cuáles consejos son válidos.

Por ejemplo, existe el mito en la Internet sobre que el azúcar hace que las células de los tumores crezcan. Pero esto no es verdad, según Maureen Huhmann, director del grupo de nutrición oncológica de la Asociación de Nutriólogos Estadounidenses. En realidad las malteadas con aditivos proteínicos y los batidos de frutas pueden salvar las vidas de algunos pacientes.

"No es bueno que la gente comience a perder peso porque deja de comer cosas cuando no lo debe hacer", dijo Huhmann.

Hay personas que tienen sobrepeso cuando se les diagnostica cáncer y se sienten bien de perder peso hasta que descubren que no sólo están quedándose sin grasa, sino también sin músculos.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on martes, 19 de mayo de 2009


En estos días, la nutrición es verdaderamente importante. La mitad de las  muertes en los EUA provienen de cáncer, problemas del corazón y diabetes. Todas estas enfermedades están relacionadas con nuestros hábitos alimenticios. Uno de los fundamentos de una buena salud es por lo tanto, practicar una buena alimentación.



Una vida saludable incluye: una buena alimentación, hacer ejercicio regularmente, procurar no fumar, ni tomar bebidas alcohólicas y reducir los niveles de estrés entre otros.



Aunque hay otros factores, la alimentación puede agravar las enfermedades y a su vez, puede revertir sus efectos.  Todo depende de cómo usemos el proceso llamado nutrición. Si la descuidamos provoca padecimientos, enfermedades y malestares. Si sabemos usarla, será verdaderamente útil en la prevención de enfermedades. Muchas enfermedades pueden ser prevenidas con una buena alimentación, también problemas y deficiencias genéticas pueden abatirse si se cuenta con una dieta balanceada.



Las claves para obtener una buena nutrición son: balance, variedad y moderación.



Balance: Se debe equilibrar la ingesta de grasas, carbohidratos y proteínas. Es importante no consumir más de las calorías diarias que necesitas, también es importante observar cual es su fuente. Todo esto repercute en su peso, ya sea que aumente, disminuya o se mantenga igual. Se recomienda consumir:



10 a 15 % del total de calorías de proteína 20 a 30 % del total de calorías de grasa 55 a 60 % del total de calorías de carbohidratos



Variedad: Además requieres de vitaminas y minerales, que se encuentran en los alimentos. No todos los alimentos son iguales, y no hay uno que proporcione todo lo que tu cuerpo necesita. Por ello hay que comer de todo, para que nuestro organismo obtenga lo necesario para estar en perfecto estado.



Moderación: Simplemente no debemos optar por los extremos. Ni muy poca comida, ni demasiada. Tan mal es el sobrepeso, como lo es la desnutrición. Fijar una dieta restrictiva que te limite a tomar solamente agua, por ejemplo, te pone en riesgo a no cubrir tus requerimientos de micronutrientes.  Exagerar en la ingesta alimenticia, simplemente provocara que no logres bajar de peso, si tienes planeado.



Consejos para una buena alimentación



  1. Consumir las tres comidas principales del día: desayuno - almuerzo - cena
  2. Comer gran variedad de alimentos.
  3. Tratar de mantener el peso ideal.
  4. Tomar de 10 a 12 vasos de agua en el día.
  5. Evitar los excesos de grasa saturada.
  6. Comer alimentos con suficiente fibra vegetal.
  7. Evitar el exceso de azúcar
  8. Restringir el consumo de bebidas alcohólicas
  9. Evitar el exceso de sal.
  10. No sobrepasar el consumo de 20% de proteínas
  11. Realizar actividad física acorde a su físico, edad y preferencias.  



     Para tener una buena nutrición lo ideal es buscar una dieta balanceada, un programa de ejercicio planeado, y considerar algunos suplementos nutricionales. Consulte con el profesional nutricionista para que inicie cualquier tratamiento o programa nutricional



Programa de Nutrición y Dietética de la UNIFE 

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on jueves, 14 de mayo de 2009


Comer saludablemente va más allá de ayudarnos a conseguir una buena figura. Existen evidencias de que respetar las recomendaciones nutricionales mejora el funcionamiento del sistema inmunológico en chicos y grandes contra enfermedades como diarreas, trastornos inflamatorios intestinales o infecciones respiratorias bacterianas, entre muchas otras.

"Con una buena alimentación podemos prevenir enfermedades, porque el sistema inmune posee células que, como cualquier otra célula del organismo, se sirven de los nutrientes que ingresan a través de la alimentación y aumentan su actividad", sintetizó la doctora Gabriela Perdigón, investigadora principal del Conicet en el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela) y profesora titular de Inmunología del Instituto de Microbiología de la Universidad Nacional de Tucumán.

"Este enfoque de la inmunonutrición, relativamente nuevo, afirma que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa -señaló la doctora Nora Slobodianik, profesora titular de la Cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA-. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico los necesitan para [proporcionar] una adecuada función protectora."

Básicamente, y según la alimentación típica de los argentinos, las especialistas mencionaron por lo menos seis nutrientes que no pueden faltar de la alimentación habitual, como tampoco consumirse en exceso. "Está demostrado que el consumo de cualquier nutriente en exceso provoca prácticamente el mismo efecto que su deficiencia: hace que se deprima el sistema inmune porque las células necesitan sólo una determinada cantidad y no su acumulación, que puede ser perniciosa", dijo Slobodianik.

Los seis nutrientes que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son las vitaminas (A, E y C), los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio), los ácidos grasos (omega 6 y omega 3), las calorías necesarias según la edad, la actividad física y la contextura, y las proteínas de alta calidad, como las que aportan la carne, la leche, la soja, el queso y algunas combinaciones de alimentos, como un cereal con una legumbre.

"La población debería, en general, tratar de incorporar más frutas, verduras, aceites vegetales, pescado y frutos del mar, y alimentos integrales, como los cereales o los panes, que está demostrado que proporcionan beneficios para la salud en general y las defensas del organismo en particular", dijo Slobodianik.

Además de esos alimentos, para la doctora Perdigón "es importante" incluir también alimentos como los yogures, los quesos o cualquier leche fermentada, "porque incluyen bacterias que mejoran el tracto intestinal y refuerzan el sistema inmunológico". Esos productos aportan probióticos, microorganismos vivos "que tienen un efecto beneficioso en la persona que los consume, especialmente contra las diarreas por bacterias y virus".

Estudios experimentales en el Cerela revelaron que los probióticos mejoran la producción intestinal de anticuerpos, que alcanza a la mucosa de los bronquios y las glándulas mamarias. "La idea de que muchos alimentos aumentan la inmunidad en la mucosa respiratoria es muy útil en esta época de brotes de enfermedades respiratorias", dijo Perdigón.

Y agregó: "Con una alimentación equilibrada en nutrientes evitaríamos problemas que son un flagelo en el país, como la cantidad de subnutridos, ya sean madres o bebes, que nacen subnutridos. Hay que comprender que si los grupos de riesgo no existen, la salud de la población mejora y eso le hace muy bien económicamente a un país".


Articulo por Fabiola Czubaj
LA NACION

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 4 de mayo de 2009


Con una alimentación sana se pueden evitar enfermedades oculares tan graves como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Así se puso de manifiesto en el II Encuentro Internacional del Grupo de Expertos en Micronutrición Ocular (GEMO), celebrado recientemente en París.

Los expertos incidieron en la importancia que tiene la nutrición como factor modificable que puede actuar tanto de manera protectora como de riesgo en el desarrollo de algunas enfermedades oculares

Los especialistas destacaron que una dieta variada y rica en frutas, verduras, pescados azules y aceites como los de oliva y soja, todo ello acompañado de ejercicio y el abandono del tabaco, constituyen un modo de vida saludable e idóneo para la prevención de la degeneración macular.

Aunque se sabe que los factores genéticos son claves en esta enfermedad, no es menos cierto que «algunos factores externos modificables como el tabaco o la dieta son responsables de que personas predispuestas puedan llegar o no a desarrollar la DMAE», explicó Alfredo García Layana, oftalmólogo de la Clínica Universitaria de Navarra.


La degeneración macular relacionada con la edad es una lesión de la mácula, punto de la retina donde se reúnen los rayos de luz enfocados por la córnea y el cristalino, en la que la visión lateral no está afectada pero provoca una visión central reducida que dificulta o imposibilita la actividad diaria, si no se utilizan dispositivos adecuados. La degeneración macular ocurre con mayor frecuencia en personas ancianas siendo la edad la causa más frecuente de incapacidad visual.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on miércoles, 15 de abril de 2009


Cierran la boca con fuerza y fruncen la nariz. Apartan el plato de su vista y convierten la hora de la comida en una batalla campal. Así se comportan los niños mañosos para comer cuando se sientan a la mesa.

De acuerdo con un estudio publicado en el Boletín Estadounidense de Nutrición Clínica sobre los hábitos alimenticios, a pesar de que este "síndrome de niños mañosos para comer" podría ser genético, los expertos culinarios afirman que los padres no deben desesperarse.

Los chefs de California coinciden en que a los niños les pueden llegar a gustar alimentos tales como la espinaca, el brócoli y la leche baja en grasa si estos ingredientes son incorporados a platos, salsas y sopas que les gustan. Y eso sí, hay que armarse de mucha paciencia para lidiar con estos niños mañosos.

Se recomienda un menú variado para que se familiaricen con diversas opciones saludables.

Asimismo, el ejemplo de los padres es importantísimo. Si ellos se alimentan saludablemente, es muy probable que sus hijos los imiten.

Tampoco puede faltar la creatividad. Combina colores y sabores; por ejemplo, a las pastas pónles coloridas verduras tales como brócoli, zanahorias o pimientos rojos. De ser posible, sirve sus comidas preparadas en forma divertida y en porciones pequeñas.

Cocina junto a tus hijos. Algunos estudios demuestran que dejar a los niños participar en la preparación de las comidas, aumenta la probabilidad de que comiencen a probar nuevos alimentos.

"No creemos que esconder las verduras sea la solución", comenta Tina Fanelli Moraccini, de Piccolo Chef en Culver City. "Pero sí tenemos que ser creativos. Debemos permitir que los niños participen en la preparación de las comidas y dejarlos palpar los alimentos con sus propias manos, verlos con sus propios ojos, olerlos, para luego cocinarlos y comerlos".

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 23 de febrero de 2009


El fin de las vacaciones suele ser traumático para muchos padres e hijos, dado que con el inicio de las clases se produce un cambio de vida, de ritmo y de horarios en el seno familiar. En este sentido, los especialistas recomendaron “evitar los cambios bruscos en los chicos” y sugirieron “comenzar a modificar los hábitos dos semanas antes de volver a clases”.

Con el comienzo del ciclo lectivo aparecen de pronto el orden y la rutina que se había dejado de lado durante las vacaciones de verano. Mirar hasta tarde la televisión, pasar varias horas frente a la computadora o levantarse cerca del mediodía suelen ser hábitos que adoptan los chicos durante el verano.

La médica pediatra Alicia Luccero explicó que “hay que ayudar a los chicos a cambiar los horarios de sueño y de alimentación de a poco para que no sea tan traumático”.Para la doctora, la mejor forma de acompañar este proceso de regresar al colegio es ir cambiando las rutinas hogareñas: "La televisión, los jueguitos en la computadora y el chat tienen que terminar un poco más temprano cada noche, para que se recuperen los horarios de sueño”, señaló.

Y añadió: “Es bueno que a partir de esta semana se vayan modificando las rutinas para evitar un cambio repentino. Es sabido que un chico que duerme poco no rinde bien en el aula, por eso hay que ayudarlo a cambiar el horario de sueño”.Además, la especialista aseguró que el proceso de modificar las rutinas “puede plantear una situación de estrés, y algunos chicos pueden experimentar síntomas físicos y psíquicos: llanto, irritabilidad, alteraciones del humor, dolores de cabeza, de panza, o algunas líneas de fiebre que se solucionan por sí solos“.

Pedagogos, psicólogos y docentes coinciden en que los padres deben remarcarle a los chicos que “el verano tiene reglas diferentes que el resto del año”. Es la primera discriminación necesaria que tienen que elaborar los niños para que vuelvan a conectarse con el estudio, los horarios y hasta el cambio de ropa.Luccero también resaltó que “es fundamental que vuelvan a las cuatro comidas diarias".En este sentido, el desayuno es fundamental, y viene de la mano de una buena calidad de sueño.

"Es muy frecuente que los chicos se acuesten tarde porque juegan con la computadora o miran TV se levanten tarde.

Entonces se despiertan con el tiempo justo, no desayunan, llegan dormidos y no rinden en clase”, manifestó Luccero.Para que la reorganización de la vida de los chicos no sea tan brusca hay que comenzar desde ahora con modificaciones para que lleguen al 2 de marzo, día que comienza el ciclo lectivo, acostumbrados a la rutina que deberán tener hasta diciembre.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on


Una alimentación saludable este verano requiere de un equilibrio adecuado entre los nutrientes que se consumen. Para que una dieta sea nutritiva, idealmente debería aportar un 55% de hidratos de carbono, 15% a 20% de proteínas y el resto grasas (de un 25% a un 30 %).


Además, se debe tener mucho cuidado con la ingesta de grasas y saber diferenciarlas por su calidad, o sea moderar el consumo de grasas saturadas, como los alimentos con crema, manteca o que están fritos, y darle mayor importancia a la ingesta de grasas no saturadas. Por lo que es recomendable incluir aquellas que contienen omega 3, 6 y 9, incluyendo pescados como salmón y lenguado, además de aceite de oliva.

Según la agencia argentina Pro-Salud, existen dietas que están de moda en ese país como las denominadas disociadas o líquidas, las que no serían recomendables para los pacientes en general, ya que no toman en cuenta todos los principios nutritivos que se necesitan.

Por lo que no existirían las dietas mágicas, sino que hábitos alimentarios correctos para bajar de peso de manera responsable.


RECOMENDACIONES

La recomendación de la doctora Marcela Ciaño, Jefa de Nutrición de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina de Buenos Aires, es realizar cuatro comidas diarias principales, más dos colaciones que pueden ser una barra de cereal, una fruta o un yogurt.

Aunque con los excesos de calor que se viven por estos días, es necesario priorizar la ingesta de frutas y verduras, evitar las comidas con alto contenido de grasas y, especialmente, aumentar el consumo de líquidos.

De hecho, el aporte de líquidos debería ser de 2 a 2,5 litros diarios en promedio, para mantener el organismo hidratado. Y en cuanto a las frutas, estos alimentos aportan una cantidad importante de líquidos y también antioxidantes.

Un consejo para las personas que deben pasar largas horas en su lugar de trabajo, es que busquen algún tipo de actividad aeróbica en sus momentos libres, como salir a caminar, correr o nadar, para sí aumentar el gasto de calorías.

Aunque hay que recordar que para lograr una actividad física aeróbica se debería realizar un ejercicio como mínimo por 20 minutos, 2 a 3 veces a la semana.


ALIMENTACION SALUDABLE

Lo que habría que evitar es saltarse el almuerzo y reemplazar esta comida, por ejemplo, por un café, unas galletas o una sopa instantánea. Ya que este tipo de hábitos puede alterar el metabolismo, lo que puede hacer finalmente que se suba de peso.

Por ello es recomendable salir y darse el tiempo de comer algo liviano o llevar almuerzo al trabajo, por ejemplo, una porción de torta de verduras, una ensalada o un pan pita con verduras y pollo.

De esa manera se puede mantener un metabolismo activo y funcionando de manera adecuada, lo que también evita que se llegue con más hambre a la siguiente comida.

Un último consejo, pero no por eso menos importante, es tener mucha atención con la cadena de frío de los alimentos.

Por lo que es recomendable guardarlos en el refrigerador de la casa, antes de llegar a comerlos, comprar en locales que aseguren un ambiente frío para las comidas. Y recordar que si alguno de los alimentos queda fuera del refrigerador, se bote, ya que cada 20 minutos aumenta gradualmente la posibilidad de contaminación de la comida.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on martes, 3 de febrero de 2009


EFE. Una dieta materna con alto contenido en grasas afecta al desarrollo del sistema metabólico del feto y puede triplicar sus niveles de triglicéridos, así como aumentar la probabilidad de padecer la enfermedad de hígado graso no alcohólico durante la infancia.

En un artículo publicado por la revista Journal of Clinical Investigation, científicos de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón y de la Universidad de Colorado (EE.UU.) explican que un feto es “altamente vulnerable” al exceso de lípidos durante el embarazo, con independencia de que la madre sea obesa o delgada.

Tras estudiar el efecto que una dieta rica en grasas tuvo en primates no humanos, el equipo investigador llegó a la conclusión de que la exposición a los lípidos durante el desarrollo fetal puede incrementar el riesgo del niño de padecer la enfermedad de hígado graso no alcohólico y otras complicaciones hepáticas.

La enfermedad de hígado graso consiste en la acumulación de grasa en ese órgano, lo que puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado.

Algunos investigadores afirman que la obesidad de la madre durante el embarazo puede predisponer al hijo a ser obeso y a padecer enfermedades metabólicas, sin embargo se desconocen los mecanismos por los que el exceso de nutrición materna afecta al feto.

Ahora, este equipo de científicos dirigido por Kevin Grove y Jacob Friedman ha arrojado algo de luz al establecer una relación entre la ingesta de grasas por parte de la madre y el desencadenamiento de complicaciones hepáticas en las etapas fetal e infantil del hijo.

Los fetos de aquellas hembras primates que tenían una dieta muy rica en grasas mostraron mayor riesgo de desarrollar enfermedad de hígado graso que los pertenecientes al grupo control.

La concentración fetal de triglicéridos hepáticos fue tres veces mayor y el porcentaje de grasa corporal el doble de los existentes en los fetos de madres con una dieta equilibrada.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on viernes, 23 de enero de 2009