Cierran la boca con fuerza y fruncen la nariz. Apartan el plato de su vista y convierten la hora de la comida en una batalla campal. Así se comportan los niños mañosos para comer cuando se sientan a la mesa.

De acuerdo con un estudio publicado en el Boletín Estadounidense de Nutrición Clínica sobre los hábitos alimenticios, a pesar de que este "síndrome de niños mañosos para comer" podría ser genético, los expertos culinarios afirman que los padres no deben desesperarse.

Los chefs de California coinciden en que a los niños les pueden llegar a gustar alimentos tales como la espinaca, el brócoli y la leche baja en grasa si estos ingredientes son incorporados a platos, salsas y sopas que les gustan. Y eso sí, hay que armarse de mucha paciencia para lidiar con estos niños mañosos.

Se recomienda un menú variado para que se familiaricen con diversas opciones saludables.

Asimismo, el ejemplo de los padres es importantísimo. Si ellos se alimentan saludablemente, es muy probable que sus hijos los imiten.

Tampoco puede faltar la creatividad. Combina colores y sabores; por ejemplo, a las pastas pónles coloridas verduras tales como brócoli, zanahorias o pimientos rojos. De ser posible, sirve sus comidas preparadas en forma divertida y en porciones pequeñas.

Cocina junto a tus hijos. Algunos estudios demuestran que dejar a los niños participar en la preparación de las comidas, aumenta la probabilidad de que comiencen a probar nuevos alimentos.

"No creemos que esconder las verduras sea la solución", comenta Tina Fanelli Moraccini, de Piccolo Chef en Culver City. "Pero sí tenemos que ser creativos. Debemos permitir que los niños participen en la preparación de las comidas y dejarlos palpar los alimentos con sus propias manos, verlos con sus propios ojos, olerlos, para luego cocinarlos y comerlos".

Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 23 de febrero de 2009

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