La desnutrición grave y la pérdida de peso influyen en al menos una de cada cinco muertes por cáncer en Estados Unidos, pero la alimentación es generalmente algo secundario para los pacientes hasta que se convierte en un verdadero problema.

Afortunadamente comienzan a verse cambios, desde los chefs gourmet que empiezan a trabajar en los hospitales hasta los dietistas de la Sociedad Estadounidense del Cáncer que tienen una línea telefónica.

Con el cáncer "hay que dar muchos más nutrientes en cada bocado", dijo el chef certificado Jack Shoop. El especialista solía trabajar en restaurantes, pero ahora está a cargo de la cocina en los Centros Estadounidenses de Tratamiento del Cáncer en Filadelfia.

Hacer que la comida sea apetitosa es un gran problema. Cuando los pacientes reciben el diagnóstico de cáncer, una cuarta parte pierde el apetito, y la mayoría de los tratamientos pueden tener efectos secundarios que empeoran el problema.

Otros malestares comunes son la náusea, vómito y diarrea, pero algunos tipos de cáncer también inhiben la absorción de nutrientes. Además de las alteraciones en el gusto, los enfermes pueden sufrir también lesiones bucales, la sequedad, dificultades para tragar y estreñimiento.

Casi la mitad de todos los enfermos de cáncer llegan a padecer un síndrome llamado caquexia, que se caracteriza por la pérdida de una gran cantidad de peso y desnutrición, por lo que no sólo pierden grasa sino músculos esenciales.

El cuerpo de una persona saludable se adapta cuando no recibe suficientes calorías y desacelera el metabolismo para conservar los nutrientes. Pero el cuerpo de un enfermo de cáncer no logra hacer este ajuste del metabolismo e incluso puede llegar a acelerarlo.

El Instituto Nacional de Cáncer estima que la caquexia es la causa principal de la muerte de al menos 20% de los enfermos de cáncer, aunque el cáncer avanzado podría llegar a terminar con sus vidas.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer recomienda a los pacientes que pidan la asesoría de un dietista justo cuando se presente el diagnóstico de cáncer. Aunque esta es una práctica común en los centros especializados en cáncer, donde los dietistas son parte del personal de base, no es algo normal en otras partes como lo muestran los estudios, que muestran a sólo un tercio de los pacientes con atención en el régimen alimenticio.

"Los pacientes que tienen una buena nutrición tienen menos estadías y más cortas en hospitales y pueden tolerar mejor el tratamiento", además de que tienen una mejor calidad de vida, dijo Colleen Doyle, jefa de nutrición en la sociedad que brinda asesoría en una línea telefónica disponible en Estados Unidos.

Los pacientes suelen buscar información en Internet en medio de la desesperación pero no pueden discernir cuáles consejos son válidos.

Por ejemplo, existe el mito en la Internet sobre que el azúcar hace que las células de los tumores crezcan. Pero esto no es verdad, según Maureen Huhmann, director del grupo de nutrición oncológica de la Asociación de Nutriólogos Estadounidenses. En realidad las malteadas con aditivos proteínicos y los batidos de frutas pueden salvar las vidas de algunos pacientes.

"No es bueno que la gente comience a perder peso porque deja de comer cosas cuando no lo debe hacer", dijo Huhmann.

Hay personas que tienen sobrepeso cuando se les diagnostica cáncer y se sienten bien de perder peso hasta que descubren que no sólo están quedándose sin grasa, sino también sin músculos.

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on martes, 19 de mayo de 2009


En estos días, la nutrición es verdaderamente importante. La mitad de las  muertes en los EUA provienen de cáncer, problemas del corazón y diabetes. Todas estas enfermedades están relacionadas con nuestros hábitos alimenticios. Uno de los fundamentos de una buena salud es por lo tanto, practicar una buena alimentación.



Una vida saludable incluye: una buena alimentación, hacer ejercicio regularmente, procurar no fumar, ni tomar bebidas alcohólicas y reducir los niveles de estrés entre otros.



Aunque hay otros factores, la alimentación puede agravar las enfermedades y a su vez, puede revertir sus efectos.  Todo depende de cómo usemos el proceso llamado nutrición. Si la descuidamos provoca padecimientos, enfermedades y malestares. Si sabemos usarla, será verdaderamente útil en la prevención de enfermedades. Muchas enfermedades pueden ser prevenidas con una buena alimentación, también problemas y deficiencias genéticas pueden abatirse si se cuenta con una dieta balanceada.



Las claves para obtener una buena nutrición son: balance, variedad y moderación.



Balance: Se debe equilibrar la ingesta de grasas, carbohidratos y proteínas. Es importante no consumir más de las calorías diarias que necesitas, también es importante observar cual es su fuente. Todo esto repercute en su peso, ya sea que aumente, disminuya o se mantenga igual. Se recomienda consumir:



10 a 15 % del total de calorías de proteína 20 a 30 % del total de calorías de grasa 55 a 60 % del total de calorías de carbohidratos



Variedad: Además requieres de vitaminas y minerales, que se encuentran en los alimentos. No todos los alimentos son iguales, y no hay uno que proporcione todo lo que tu cuerpo necesita. Por ello hay que comer de todo, para que nuestro organismo obtenga lo necesario para estar en perfecto estado.



Moderación: Simplemente no debemos optar por los extremos. Ni muy poca comida, ni demasiada. Tan mal es el sobrepeso, como lo es la desnutrición. Fijar una dieta restrictiva que te limite a tomar solamente agua, por ejemplo, te pone en riesgo a no cubrir tus requerimientos de micronutrientes.  Exagerar en la ingesta alimenticia, simplemente provocara que no logres bajar de peso, si tienes planeado.



Consejos para una buena alimentación



  1. Consumir las tres comidas principales del día: desayuno - almuerzo - cena
  2. Comer gran variedad de alimentos.
  3. Tratar de mantener el peso ideal.
  4. Tomar de 10 a 12 vasos de agua en el día.
  5. Evitar los excesos de grasa saturada.
  6. Comer alimentos con suficiente fibra vegetal.
  7. Evitar el exceso de azúcar
  8. Restringir el consumo de bebidas alcohólicas
  9. Evitar el exceso de sal.
  10. No sobrepasar el consumo de 20% de proteínas
  11. Realizar actividad física acorde a su físico, edad y preferencias.  



     Para tener una buena nutrición lo ideal es buscar una dieta balanceada, un programa de ejercicio planeado, y considerar algunos suplementos nutricionales. Consulte con el profesional nutricionista para que inicie cualquier tratamiento o programa nutricional



Programa de Nutrición y Dietética de la UNIFE 

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on jueves, 14 de mayo de 2009


Comer saludablemente va más allá de ayudarnos a conseguir una buena figura. Existen evidencias de que respetar las recomendaciones nutricionales mejora el funcionamiento del sistema inmunológico en chicos y grandes contra enfermedades como diarreas, trastornos inflamatorios intestinales o infecciones respiratorias bacterianas, entre muchas otras.

"Con una buena alimentación podemos prevenir enfermedades, porque el sistema inmune posee células que, como cualquier otra célula del organismo, se sirven de los nutrientes que ingresan a través de la alimentación y aumentan su actividad", sintetizó la doctora Gabriela Perdigón, investigadora principal del Conicet en el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela) y profesora titular de Inmunología del Instituto de Microbiología de la Universidad Nacional de Tucumán.

"Este enfoque de la inmunonutrición, relativamente nuevo, afirma que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa -señaló la doctora Nora Slobodianik, profesora titular de la Cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA-. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico los necesitan para [proporcionar] una adecuada función protectora."

Básicamente, y según la alimentación típica de los argentinos, las especialistas mencionaron por lo menos seis nutrientes que no pueden faltar de la alimentación habitual, como tampoco consumirse en exceso. "Está demostrado que el consumo de cualquier nutriente en exceso provoca prácticamente el mismo efecto que su deficiencia: hace que se deprima el sistema inmune porque las células necesitan sólo una determinada cantidad y no su acumulación, que puede ser perniciosa", dijo Slobodianik.

Los seis nutrientes que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son las vitaminas (A, E y C), los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio), los ácidos grasos (omega 6 y omega 3), las calorías necesarias según la edad, la actividad física y la contextura, y las proteínas de alta calidad, como las que aportan la carne, la leche, la soja, el queso y algunas combinaciones de alimentos, como un cereal con una legumbre.

"La población debería, en general, tratar de incorporar más frutas, verduras, aceites vegetales, pescado y frutos del mar, y alimentos integrales, como los cereales o los panes, que está demostrado que proporcionan beneficios para la salud en general y las defensas del organismo en particular", dijo Slobodianik.

Además de esos alimentos, para la doctora Perdigón "es importante" incluir también alimentos como los yogures, los quesos o cualquier leche fermentada, "porque incluyen bacterias que mejoran el tracto intestinal y refuerzan el sistema inmunológico". Esos productos aportan probióticos, microorganismos vivos "que tienen un efecto beneficioso en la persona que los consume, especialmente contra las diarreas por bacterias y virus".

Estudios experimentales en el Cerela revelaron que los probióticos mejoran la producción intestinal de anticuerpos, que alcanza a la mucosa de los bronquios y las glándulas mamarias. "La idea de que muchos alimentos aumentan la inmunidad en la mucosa respiratoria es muy útil en esta época de brotes de enfermedades respiratorias", dijo Perdigón.

Y agregó: "Con una alimentación equilibrada en nutrientes evitaríamos problemas que son un flagelo en el país, como la cantidad de subnutridos, ya sean madres o bebes, que nacen subnutridos. Hay que comprender que si los grupos de riesgo no existen, la salud de la población mejora y eso le hace muy bien económicamente a un país".


Articulo por Fabiola Czubaj
LA NACION

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Publicado por Mi Escuelita Saludable on lunes, 4 de mayo de 2009